¿Cómo fue que empezó mi fiebre viajera?
{ Escrito por Osvaldo | julio 21, 2012 | Posteado en Anecdotas | 11 Comentarios }

Si hay un momento en la vida que todo viajero siempre recordará es cuando le empezó la fiebre por viajar. Ese instante en que empiezas a ver la rutina y el “día a día” como tu peor enemigo, y decides tomar tus cosas e irte de trotamundos adonde sea. Aunque en mi caso (y asumo que en el de muchos otros) no sucedió que de un día para otro decidí viajar, sino que fue todo un proceso de meses, acompañado de experiencias, mucho pensar, un trabajo odioso y una que otra película motivadora.
Todavía recuerdo cuando en 2008 cumplía 1 año de trabajar para una empresa de computadoras, precisamente en el departamento de mercadeo. Laboralmente me iba bastante bien y a veces pensaba que estaba “viviendo la vida deseada”. De haber sido todo perfecto, al sol de hoy todavía hubiese seguido en esa compañía, haciendo mi trabajo en uno de los tantos cubículos habidos y por haber en las instalaciones, pero luego de año y medio mi forma de ver la vida estaba empezando a tomar otro rumbo.
Poco a poco sentía como todo se volvía una rutina demasiado aburrida, y hago mención de la palabra aburrida porque creo que algunas rutinas no lo son si te gusta lo que haces. Pero en el caso de estar encerrado en una oficina y haciendo algo que (en lo personal) dejó de gustarme, me di cuenta que no podía seguir en eso por más tiempo. En diciembre de 2008 fui a ver la película El Caso Curioso de Benjamin Button, y quedé fascinado con la historia del personaje principal. Pasaron varios meses y esa necesidad de mochilear fue aumentando, mientras desperdiciaba el tiempo del trabajo leyendo blogs de viajes y cualquier otro tipo de información relacionada a la materia.
En junio de 2009 supe de la existencia de Couchsurfing y ese descubrimiento fue algo parecido a un “antes y un después de”, ya que el simple hecho de saber que existía la posibilidad de conocer gente con el tipo de mentalidad mochilera te aumenta más y más esa fiebre por viajar. En julio de ese mismo año vi Into The Wild (Hacia la Ruta Salvaje), la cual reforzó más la idea que necesitaba empezar a conocer otros lugares tan pronto fuera posible. Al mes siguiente, compré un vuelo hacia Guatemala y aun cuando estuve por sólo una semana visitando ese país centroamericano, sentí que por primera vez viajé no como un turista que tiene miedo de arreglárselas solo, sino como alguien dispuesto a afrontar los quebraderos de cabeza que conlleva estar en el extranjero.
Para el mes de septiembre estuve por segunda vez en Miami, en donde viví una de las experiencias más suertudas de toda mi vida y salí airoso. En el año nuevo 2010 conocí San Blas y me fui de ese lugar estupefacto ante tanta belleza que tiene Panamá. La vivencia en San Blas me enseñó que uno jamás debe subestimar su propio país. A inicios de 2010 me metí la idea de renunciar a mi trabajo (para entonces ya estaba harto del mismo). Esperé hasta finales de marzo de ese año para empezar lo que sería mi primer viaje extenso como mochilero por Centroamérica. Sólo tuve que llenarme de paciencia y esperar la fecha para partir. Renuncié a mi trabajo, arme mi mochila y compré un boleto de bus para empezar mi aventura desde Honduras. ¡Ya la fiebre viajera estaba en su punto máximo!
Siempre me ha llamado la atención saber como las personas empezaron a ser “contagiadas” por ese deseo vehemente de recorrer el mundo. Cada uno de ustedes tiene anécdotas distintas de como empezaron con la fiebre. Sería bueno conocerlas en la sección de comentarios.
Quizá te interese leer:
-Como vencer el miedo durante un viaje-¿Es Colombia un país demasiado peligroso?
-Viajando hacia el peligro: entrevista a Antonio Aguilar
-11 lecciones que he aprendido de todos mis viajes
-Como terminé haciendo voluntariado en un hostal en Quito















Hola Osvaldo,
Yo nunca me he lanzado como tú a viajar durante un tiempo indefinido, yo he sido más bien de las que eligen vivir en otros lugares y eso me ha permitido viajar, era algo con lo que soñaba ya de pequeña. Pero quizás algún día decida lanzarme completamente a la aventura. Quizás.
Saludos y muy interesante tu historia personal.
Independientemente si uno viaja de modo indefinido o no, lo importante es viajar y conocer. Es más, a veces pienso que vivir en un lugar es mejor porque se conoce muchísimo más
Podria decir que mi fiebre viajera se fue gestando desde niño, ya que mis viejos siempre se la rebuscaron para tomarse unos dias de vacaciones e ir a conocer lugares nuevos; y en el caso particular de mi padre, talves una de las mayores herencias que me dejó, las ganas de conocer, estar dispuesto siempre a enriquecerme con otras personas, estilos de vidas y costumbres. Se suma a esto el hecho de ir a un colegio secundario que tenia por año una gira de estudios obligatoria, en la que en cada año se recorria una zona distinta de mi país (Argentina). Gracias a estos viajes (los cuales nos lo costeábamos nosotros los alumnos, no contratabamos empresas de viaje y turismo) pude conocer los sitios turisticos mas importantes de mi pais (glaciares, cataratas, altas montañas, metropolis, avistaje a ballenas, etc) y la forma de vida en cada punto del territorio, en donde por mas de tener en comun la nacionalidad, las formas de vida en un punto y otro puede llegar a ser muy diferentes (por ejemplo la forma de vida en Ushuaia y en La Quiaca). Poder apreciar estos contrastes mas lo placentero que es poder escaparse de esta rutina que bien decis se convierte en tu peor enemigo, enriquece esas ganas de expancer nuestro camino. Mas adelante en 2008 conoci en mi facultad a un chico peruano que mas adelante se convertiria en un gran amigo, el cual me invitó a conocer su país , recorriendo tambien parte de Bolivia, con poco dinero pero con muchas ganas. Sin dudas ese viaje fue el detonante, desde ahí siempre me propuse conocer, conocer gente, culturas, diversion alternativa; no quedarme con lo cotidiano. Mas adelante (enero 2011) reforce aquel viaje de Bolivia-Peru, agregándole días, ciudades y otro país para conocer (Ecuador). Y este ultimo enero pude concretar mis ansias de recorrer durante 45 dias los paises de Colombia y Venezuela. Desde luego que cada día las ganas de emprender un viaje crecen, y siempre resalto los momentos excelentes, malos y mas o menos que le tocan a uno en los viajes, que para nada manchan o disminuyen lo que al fin y al cabo es lo que vale, la experiencia y aprendizaje de vida.
¡Muy interesante tu historia! Ciertamente tu padre te dejó un buen legado, ojala lo aproveches hasta el fin de los tiempos
A mi me empezó siendo aun niño cuando visite la expo de sevilla con el cole
ahi vi que me encantaba hacer fotos y en aquel entonces con los carretes era un vicio caro jjaaja, pero fue ese el momento en el que observe que aprendiendo y culturizandose por el mundo uno podia encontrar la felicidad en el rostro de los otros
abrazos y gran entrada
Gracias por las palabras Bleid
Yo no sabría decir cuándo me entraron las ganas de viajar. Creo que siempre estuvieron en mí, pues crucé el Atlántico teniendo 6 años para vivir en otro país, otro continente, por 4 años. Creo que las oportunidades de viajes que tuve siendo pequeño me marcaron. Sería, por lo tanto, más bien una cuestión de cuándo empecé a viajar por mi cuenta.
Realmente fue cuando empecé a arbitrar más seriamente el juego de cartas llamado Magic: The Gathering. Como la compañía que lo fabrica y los organizadores de torneos del mismo dedican presupuesto para compensar a los árbitros por su trabajo y también para ofrecer patrocinios con tal de mejorar la formación de los mismos, esto me permitió viajar mucho más. Empecé con patrocinios de viaje y hotel a un torneo en Baltimore, otro en ciudad de México, y luego me mudé a Europa nuevamente, donde las oportunidades de viajar son enormes, y hay muchos más torneos de Magic que en Centroamérica. Si no fuera por este juego, probablemente no habría viajado tanto como lo he hecho. Todos mi viajes a Asia y Suramérica han sido por torneos de Magic, por ejemplo.
Ah, otro comentario, sobre lo que dices de San Blas. Yo conocí San Blas en el 2001, y me sorprendió lo bello que era. Desde entonces, es mi lugar favorito del país, aunque lo conozco más bien poco. Después de haber recorrido varios continentes, ahora me da un poco de dolor saber que hay tantas cosas bonitas en Panamá que nunca visité cuando las tenía a tiro de piedra. Me compré una Lonely Planet de Panamá para tener una referencia externa, y la verdad es que me daba envidia ver cómo un extranjero había llegado a conocer tantos rincones de mi país que yo nunca me plantée seriamente visitar, y que parecen ser maravillosos.
Pero bueno, eso nos pasa mucho. Ahora que vivo en España, me faltan por visitar muchos de los lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero me he planteado visitar cada uno de los que están en la lista.
Jamás hubiera pensado que un juego de cartas pusiera a viajar a la gente así como me lo cuentas, ¡sorprendente!
Creeme si te digo que de Panamá conozco apenas la mitad, y eso que es un país chico si se le compara con otros de la región.
Saludus y suerte
Eso sí, hay que dedicarle bastante tiempo y hacer sacrificios para que ese juego de cartas luego te dé la posibilidad de viajar por todo el mundo.
Yo tengo los viajes en la sangre. Mis papás son viajeros y desde que tengo uso de razón el conocer otros lugares ha sido parte de mi vida.
Demasiado afortunada haber empezado la vida viajando