El peor viaje en bus de tu vida

{ Escrito por | febrero 27, 2012 | Posteado en Anecdotas | 6 Comentarios }

Los conocidos buses de Tracopa

¿Cuántas veces no nos hemos quejado del transporte urbano de nuestras ciudades? Muchísimas veces. Que si el servicio es deficiente, que el pasaje está demasiado caro, que el chofer maneja como loco, que si hace mucho frio o calor adentro y un sinfín de razones que me tomaría una eternidad mencionarlas.

Pero en esta ocasión no vengo a continuar las críticas en contra de los buses colectivos, sino de la espantosa experiencia que tuve al viajar desde Ciudad de Panamá a San José por varias horas, reduciendo a nada las historias que muchos de nosotros hemos vivido a la hora de usar el transporte citadino.

El plan original era que yo y mi amigo tomásemos el bus de la noche en la terminal de Panamá para llegar a San José de día, pero tuvimos la genial idea de viajar en pleno sábado de gloria en semana santa. Eso significa que todos los boletos ya se habían vendido desde temprano. No hubo otra opción que tomar un bus que nos llevase hasta Paso Canoas (punto fronterizo panameño de la provincia de Chiriquí con Costa Rica) a las 11 de la noche. Llegamos a Paso Canoas a las 7 de la mañana, y una vez allí había que tomar algún bus que nos llevase directamente hasta San José.

No perdimos tiempo, así que fuimos a buscar un desayuno lo más pronto posible. Terminamos comiendo un “casado” (desayuno costarricense que consiste en arroz acompañado de frijoles, plátano maduro, carne y huevos) y a las 9 de la mañana abordamos un taxi hasta Ciudad Neily, un pequeño poblado a unos pocos minutos de la frontera, en donde nos dieron el dato que de allí salen buses constantemente hacia San José. Una vez que llegamos hasta allá, buscamos uno de los buses rojos de Tracopa, pero cual fue nuestra sorpresa al saber que TODOS los asientos estaban vendidos.

Después de investigar un poco en la boletería de la compañia del bus, teníamos dos opciones a elegir:

A) Irnos en el bus de las 9:30am de pie toda la distancia, pero llegábamos a San José aproximadamente entre 4 o 5 de la tarde.
B) Esperar hasta las 4 de la tarde para tomar un bus con asientos disponibles, pero el mismo llegaba a la capital casi a las 11 noche.

Haber optado por la opción B hubiera sido estar viajando literalmente por 24 horas, y como estábamos súper cansados del viaje nocturno de la noche anterior, decidimos mejor agarrar la opción A. Hasta el sol de hoy no sé si esa fue la mejor desición o no, pero de lo que si estoy seguro es que las siguientes horas fueron una de las más sufridas para llegar a nuestro destino. Fue más bien una prueba de resistencia diría yo.

Apenas el bus partió de Ciudad Neily, habían unas 4 personas que iban de pie (sin contarnos a mí y a mi amigo) y eso nos hizo pensar que el bus no se llenaría tanto, pero a medida que iba pasando el tiempo, el bus hacia paradas con más frecuencia y más gente iba llenando el bus. Las primeras 3 horas fueron sofocantes por la calor que hacía, pero tuvimos la “bendición” que hizo un poco de frio cuando el bus llegó al conocido sector del Cerro de la Muerte. Aun así y a pesar de detenernos a mitad de camino para almorzar, eso no fue suficiente para mitigar el cansancio y la incomodidad de viajar a pie por tantas horas.

Después de casi 7 horas en pie, de aguantar calor, frio, sueño y con ganas de dejar la vida en el camino, llegamos a la estación de Tracopa, en San José. Nuestro amigo de Costa Rica, por suerte, estuvo esperándonos para recibirnos, y luego de un largo saludo y buscas nuestros equipajes, tomamos un taxi rumbo al hostal donde hicimos las reservaciones. Fin de la historia y del sufrimiento de viajar de pie por tanto tiempo.

Yo estoy más que seguro que este tipo de viajes suceden todo el tiempo, no sólo en Costa Rica, sino en cualquier parte del mundo. Incluso deben de haber experiencias mucho más pésimas que las mias.

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6 Comentarios

  1. Bleid dice:

    Hola Osvaldo ,muy interesante y sufrida tu experiencia y es que estas cosas suelen pasara nosotros en Laos nos paso algo similar sumandole que ademas el autobus se callo por un terraplen y nos quedamos colgados por los matojos, que de hecho nos salvaron la vida. Las paredes se desprendian , llovia y un trayecto de 3 horas se convirtio en una pesadilla de casi 14 que ahora recordamos con risas pero que en su momento fue horriblebuena entradaun abrazo

  2. Osvaldo dice:

    Esa es la parte curiosa de las historias: en el presente uno las recuerda como una anécdota más e incluso se jacta de haberlas vivido, pero en su momento deseamos nunca haber pasado por ello.Por suerte viviste para contarlo :D

  3. Purkinje dice:

    Vaya!! Yo he hecho ese recorrido y nadie tuvo que hacerlo de pie… eso sí, resultó que se derrumbó un árbol en mitad de la carretera, pasado Ciudad Neily, y tuvimos que bajar del bus a colaborar "volando machete" para ver si lo cortábamos y podíamos continuar viaje… Perdimos un buen rato y acumulamos mucho cansancio!!

  4. Osvaldo dice:

    Hubiera preferido un árbol caido ciertamente a tener que estar de pie por tanto tiempo :D

  5. Unknown dice:

    Que locura, he hecho ese recorrido muchas veces y nadie ha ido de pie y tampoco paran para recoger pasajeros, ah y el Tracopa sale desde la misma frontera… La verdad que muchas veces prefiero hacerlo de esta manera que ir directamente con Tica Bus o Expreso Panamá…Tu horrible experiencia casi que la viví a medida que te leía, yo lo mas cercano es de pie en los coasters de Almirante a David (soy alto)… Sin duda HORRIBLE!Saludos!

  6. Carlos Ho D. dice:

    Mi peor viaje en bus fue uno mucho más corto, desde Georgetown a Battu Ferringhi, en la isla de Penang, al oeste de Malasia. Llévabamos esperando el autobús por bastante tiempo, y nada que llegaba. En eso vino uno que no parecía ser el de la compañía oficial de transportes de la isla, bastante destartalado y que parecía caerse a pedazos, del cual salió un tipo a gritar con un megáfono “Batu Ferringhiiii, Baaaatuuuu Ferringhiiiii” sin cesar. El tipo nos convenció de que ese era el bus bueno, y ya estábamos cansados de esperar así que nos subimos a esa lata de sardinas, estrecha y sin aire acondicionado, en pleno trópico (ah e íbamos con equipaje grande). Justo cuando arrancamos, vimos cómo el bus de la compañía oficial llegaba a la estación, con aire acondicionado, más espacio, etc.

    Fue un viaje más o menos corto, pero muy incómodo, y lo que realmente lo hizo malo fue el ver el bus bueno de verdad llegar justo cuando nos íbamos. Nos sentimos bien congueaos.

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