Cumbre del volcán Cotopaxi, Ecuador

El temor es una sensación presente en todas las facetas de la vida, y la sentirás constantemente cuando viajes, sobre todo a destinos nuevos. Incluso antes de tomar el bus o avión, ya te auto-programas en tu mente que algo malo sucederá, y ese es el estado mental de muchos a la hora de hacer una actividad que tenga relación con lo desconocido.

El miedo a eventos que no han pasado es parte de todo ser humano, y hay que saber afrontarlo siempre. Cuando se trata de hacerle frente a algo que no deseas llevar a cabo, por creer que ocurrirá lo peor, puedes dejar que el temor te domine y no hacer nada, o encararlo y seguir adelante.

El temor lleva a que muchos viajeros no hagan más de 4 cosas, a pesar de haberse propuesto romper con toda idea negativa. Sé lo que se siente porque me ha ocurrido bastantes veces en el pasado, pero también he llegado a aterrarme de algo en particular y logro superarlo.

Uno de los casos más ejemplares de como vencí el miedo durante un viaje fue cuando escalé la montaña Cotopaxi en Ecuador. Antes de llegar a este país me había puesto como meta escalar una montaña de este sudamericano país. Inicialmente me decidí por el Chimborazo, pero cuando estuve en Baños me recomendaron que no lo hiciera, dado que es lo bastante peligrosa para principiantes, y opté por subir el Cotopaxi.

Hubo un momento en dicha subida en que dudé de continuar. Por varios minutos la mente se me inundó de pánico, pensamientos negativos y por un segundo hasta pensé en decirle a mi guía que mejor no subiéramos.

Imagínate que estás por realizar eso que tanto esperaste, y de repente sientes un pequeño miedo que aumenta mientras te creas cualquier tipo de excusas para evitar el reto. En el caso del Cotopaxi, dudas como “¿Y si no lo logro?”, “¿Si de la nada me da un infarto?” o “¿Si termino congelado a mitad del camino?”. Simplemente buscaba pretextos y más nada.

Bien pude decir que no y regresarme de vuelta a Latacunga, que es la ciudad donde me hospedaba antes de tomar el tour hacia Cotopaxi. Así me hubiera ahorrado el espantoso cansancio físico y mental que conlleva escalar una montaña, pero sabía que a futuro me iba a arrepentir por el resto de mi vida.

¿Cuál fue mi siguiente maniobra? Me dije a mí mismo: Al diablo, a subirla. En Panamá no tengo este tipo de montañas a la vuelta de la esquina, así que manos a la obra.

Llegó el momento, y luego de unas 7 horas subí a la cumbre y regresé de vuelta al refugio, que es el punto de partida. Si bien el ascenso fue demasiado sufrido (¿qué ascenso no lo es en el mundo?), la recompensa de llegar hasta la cima fue única. No pasó nada que pudiera ser catalogado como trágico, y en retrospectiva, mi temor no pasó de ser una pequeña piedra mental en el camino.

Regresando de escalar el Cotopaxi

Es fácil decir lo insignificante que es un miedo luego de haber pasado una prueba, pero no es el caso cuando no se ha comenzado a dar el primer paso para superarla.

La próxima vez que sientas duda y temor, hazte la siguiente pregunta:

¿Qué es lo peor que podría suceder?

Respóndete a ti mismo esta interrogante y deja que el miedo fluya hasta que poco a poco vaya desapareciendo.

Ya sea que tengas temor de hablarle a una persona desconocida en un hostal, de tomar una ruta diferente a lo planeado, de hacer Couchsurfing por primera vez, de viajar solo o de saltar de un avión en paracaídas, sea lo que tengas pensado hacer, hazlo sin pensar demasiado las cosas y recordando que la vida es una sola. No olvides que el tiempo que se va no vuelve.

Al final, verás que lo peor que llegará a sucederte está en tu mente y nada más.

¿Alguna vez pasaste por una situación en donde venciste el miedo a algo y terminó yéndote de maravilla?l

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8 Comentarios
  1. bleid 6 años

    Muy buenos consejos
    ciertamente a veces es dificil afrontar los miedos
    un abrazo

  2. Muy buen articulo! Me encanta no tener miedo de la mayoria de las cosas 🙂

  3. Angelica 6 años

    Estoy con una sonrisa en el rostro al leer tu articulo ya que el lunes pasado en #VamosDeViaje(1ero para mi)al pensar mi R5. recordé inmediatamente «mi descenso del volcàn Cayambe» a tan solo 500 metros de llegar a la cima los guias ordenaron regresar por mal tiempo. Todo estaba nublado hasta el momento, asi que no veia lo alto y empinado del lugar donde habia llegado,pero al voltearme para descender, me di cuenta y me arrodillé, cai en pànico(sufria de vértigo)rogaba a los guias que me diera alguien la mano y se negaron ya que era peligroso; debiamos mantenernos separados a una prudente distancia todos unidos por una cuerda, tampoco podia descender gateando, asi que me enfoqué en lo ùnico que me divertia en ese momento que era ver como se hundia cada paso que daba en la nieve y cuando se terminò la nieve continué mirando a la roca, no al abismo y pensando en tomar chocolate caliente, saludos 🙂

    • Autor
      Osvaldo 6 años

      Que bueno que hayas regresado sana y salva para contar esa experiencia, y mejor aun es que hayas podido distraer tu mente en medio del calvario que es descender de una montaña 😉

  4. José W 6 años

    En estos tiempos no cabe la palabra miedo o inseguridad cuando a viajar se refiere, ya no hay pretexto, ni siquiera el dinero ni el temor a situaciones fuera de las manos, el que no viaja es porque no quiere, digo yo 🙂

    • Autor
      Osvaldo 6 años

      Siempre he pensado lo mismo: el que no viaja es porque simplemente no quiere o peor aún: está esperando el momento perfecto, momento que no existe como tal.

  5. Lili 3 años

    Me identifique plenamente con el ariticulo, siempre viaje a casa de algun pariente, pero soñaba con conocer Brasil y decidi no esperar a tener una pareja o amigos para concretarlo, decidi emprender viaje de mochila, con poco dinero. Arme toda la logistica solo de pasaje de ida, posible recorrido paradas intermedias y hostels. LLegada la fecha el miedo me invadio, pero sali igual, la primera semana fue muy dura, si bien encontre gente muy buena todo el tiempo, me sentia mal, por un momento pense volver pero sabia que no me lo iba a perdonar nunca. Me quede en el segundo destino que me gusto mucho y al fin me sentia comoda, supere el miedo el viaje fue un exito, a la vuelta visite Uruguay para acortar el viaje ya sin problemas y sin ningun miedo.

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