Reunión de la gente del hostal en Copán, Honduras

Si hay un momento en la vida que todo viajero siempre recordará (aún si han pasado muchísimos años) es cuando le empezó la fiebre de querer conocer el mundo. Ese instante en que dejas de ver la rutina como algo normal y la percibes como si fuera el peor de tus enemigos. Decides que lo ideal para ti es comenzar a organizar tu próximo viaje para que puedas irte de mochilero adonde sea.

Aunque en mi caso, esta fiebre no fue una especie de pensamiento descabellado que apareció de un día para otro así nomás. Más bien fue todo un extenso proceso de varios meses, acompañado de experiencias personales, mucho pensar, un trabajo lo bastante odioso y una que otra película que me ayudó a meditar a fondo.

Todavía recuerdo con demasiada claridad cuando en el mes de septiembre de 2008 cumplí apenas mi primer aniversario de trabajar para la popular empresa de computadoras Dell. Estaba precisamente en el departamento de mercadeo, rodeado de gente fabulosa y que no dudaban un segundo en ayudarme.

En cuanto a mis asignaciones laborales y responsabilidades del puesto, puedo decir que me iba bastante bien. A menudo fantaseaba con que en verdad me hallaba viviendo la vida que tanto deseaba.

De haber sido todo tan maravilloso como me lo imaginaba inicialmente, al sol de hoy aún hubiera estado laborando feliz de la vida en la mencionada compañía.

Seguiría haciendo cada una de mis tareas habituales en uno de los tantos cubículos habidos y por haber en la inmensa instalación empresarial. No obstante, luego de haber pasado poco más de un año y medio, mi forma de ver la vida estaba empezando a tomar una especie de giro inesperado.

Poco a poco sentía como todo a mí alrededor se volvía una rutina de lo más aburrida, y quiero hacer un gran énfasis respecto a la palabra aburrida porque creo firmemente que algunas rutinas no son para nada fastidiosas si te gusta con todo tu corazón lo que haces.

Pero en mi caso en particular, el verme metido en un cubículo por unas ocho o nueve horas diarias, siguiendo órdenes constantes de mis superiores y haciendo algo que, de manera progresiva, ya no me estaba gustando, me hizo ver que no podía seguir en dicho escenario por más tiempo.

Tenía ese presentimiento que había algo allí afuera que era para mí, aunque no estaba muy claro en mi mente como lo iba a conseguir.

En diciembre de 2008, fui a ver con una amiga la película “El Caso Curioso de Benjamin Button”, y quedé fascinado con la historia del personaje principal. Para quien no la ha visto, trata de un personaje que nace con aspecto de anciano y envejece luciendo joven, y su vida se desenvuelve en un ambiente lleno de aventuras, viajes y reflexiones.

Pasaron varios meses de ver la película y ese deseo de irme a recorrer otros países fue aumentando. Me entró una enorme curiosidad por investigar más en el tema, así que pasaba buena parte de mi tiempo libre leyendo cantidades de blogs de viajes y cualquier otro tipo de información relacionada al estilo de vida mochilero.

En junio de 2009, supe de la existencia del portal web Couchsurfing. No mentiré, y puede que suene exagerado, pero ese hallazgo fue algo parecido a haber descubierto el fuego. ¿Por qué digo esto último?

Couchsurfing sirve para encontrar alojamiento gratuito con personas comunes en otras partes del mundo, pero también se presta para armar salidas o reuniones con otros viajeros si no se está en plan de buscar hospedaje.

El simple hecho de saber que existía la posibilidad de conocer gente con el mismo tipo de mentalidad viajera me aumentó más y más ese afán por querer trotamundear.

En julio de ese mismo año vi la aclamada película “Into The Wild” (Hacia Rutas Salvajes), la cual reforzó más mi convicción de que necesitaba salir de mi zona de confort e irme a conocer otros lugares tan pronto fuera posible.

Al mes siguiente, compré un vuelo hacia Guatemala y a pesar de que estuve por sólo una semana visitando ese país centroamericano, me ayudó porque por primera vez pude despejar la mente para darle cabida a algunas de las costumbres de una cultura diferente a la mía.

Para el mes de septiembre estuve por segunda vez en Miami, en donde viví una de las experiencias más suertudas de toda mi vida y de la que salí airoso. En Miami sentí que viajé no como un turista de esos que tiene pánico de arreglárselas por sus propios medios, sino como alguien dispuesto a afrontar los quebraderos de cabeza que suelen surgir de la nada cuando se está en el extranjero.

Para las celebraciones del año nuevo 2010, visité San Blas y me fui a los tres días de ese lugar estupefacto (en el buen sentido) ante tanta belleza que tiene Panamá. La vivencia en San Blas me enseñó como nunca que uno no debe subestimar por nada del mundo su propio país, por más pequeño que sea en territorio.

San Blas

En febrero de 2010, me metí la idea de renunciar a mi trabajo (para entonces ya estaba demasiado harto del mismo luego de una serie de cambios internos). Esperé hasta finales de marzo de ese año para emprender lo que sería mi primer viaje extenso como mochilero por la región de Centroamérica. Sólo tuve que llenarme de paciencia y esperar la fecha para partir.

Renuncié a mi trabajo, armé la mochila con todo lo que llevaría conmigo y compré un boleto de bus para iniciar mi aventura desde Honduras. Ya la fiebre viajera estaba en su punto máximo.

Siempre me ha llamado la atención saber cómo las demás personas llegaron a ser “contagiadas” por ese deseo vehemente de recorrer el mundo. Cada uno de los que ha leído este post tiene anécdotas distintas (siempre y cuando hayan viajado dentro o fuera de su país natal) de cómo le dio la fiebre viajera. Sería bueno conocerlas dejando un comentario en la sección de abajo.

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12 Comments
  1. Elena 8 años ago

    Hola Osvaldo,
    Yo nunca me he lanzado como tú a viajar durante un tiempo indefinido, yo he sido más bien de las que eligen vivir en otros lugares y eso me ha permitido viajar, era algo con lo que soñaba ya de pequeña. Pero quizás algún día decida lanzarme completamente a la aventura. Quizás.

    Saludos y muy interesante tu historia personal.

    • Author
      Osvaldo 8 años ago

      Independientemente si uno viaja de modo indefinido o no, lo importante es viajar y conocer. Es más, a veces pienso que vivir en un lugar es mejor porque se conoce muchísimo más 🙂

  2. Maximiliano Torres 8 años ago

    Podria decir que mi fiebre viajera se fue gestando desde niño, ya que mis viejos siempre se la rebuscaron para tomarse unos dias de vacaciones e ir a conocer lugares nuevos; y en el caso particular de mi padre, talves una de las mayores herencias que me dejó, las ganas de conocer, estar dispuesto siempre a enriquecerme con otras personas, estilos de vidas y costumbres. Se suma a esto el hecho de ir a un colegio secundario que tenia por año una gira de estudios obligatoria, en la que en cada año se recorria una zona distinta de mi país (Argentina). Gracias a estos viajes (los cuales nos lo costeábamos nosotros los alumnos, no contratabamos empresas de viaje y turismo) pude conocer los sitios turisticos mas importantes de mi pais (glaciares, cataratas, altas montañas, metropolis, avistaje a ballenas, etc) y la forma de vida en cada punto del territorio, en donde por mas de tener en comun la nacionalidad, las formas de vida en un punto y otro puede llegar a ser muy diferentes (por ejemplo la forma de vida en Ushuaia y en La Quiaca). Poder apreciar estos contrastes mas lo placentero que es poder escaparse de esta rutina que bien decis se convierte en tu peor enemigo, enriquece esas ganas de expancer nuestro camino. Mas adelante en 2008 conoci en mi facultad a un chico peruano que mas adelante se convertiria en un gran amigo, el cual me invitó a conocer su país , recorriendo tambien parte de Bolivia, con poco dinero pero con muchas ganas. Sin dudas ese viaje fue el detonante, desde ahí siempre me propuse conocer, conocer gente, culturas, diversion alternativa; no quedarme con lo cotidiano. Mas adelante (enero 2011) reforce aquel viaje de Bolivia-Peru, agregándole días, ciudades y otro país para conocer (Ecuador). Y este ultimo enero pude concretar mis ansias de recorrer durante 45 dias los paises de Colombia y Venezuela. Desde luego que cada día las ganas de emprender un viaje crecen, y siempre resalto los momentos excelentes, malos y mas o menos que le tocan a uno en los viajes, que para nada manchan o disminuyen lo que al fin y al cabo es lo que vale, la experiencia y aprendizaje de vida.

    • Author
      Osvaldo 8 años ago

      ¡Muy interesante tu historia! Ciertamente tu padre te dejó un buen legado, ojala lo aproveches hasta el fin de los tiempos 😉

  3. bleid 8 años ago

    A mi me empezó siendo aun niño cuando visite la expo de sevilla con el cole
    ahi vi que me encantaba hacer fotos y en aquel entonces con los carretes era un vicio caro jjaaja, pero fue ese el momento en el que observe que aprendiendo y culturizandose por el mundo uno podia encontrar la felicidad en el rostro de los otros
    abrazos y gran entrada

    • Author
      Osvaldo 8 años ago

      Gracias por las palabras Bleid 🙂

  4. Carlos Ho D. 8 años ago

    Yo no sabría decir cuándo me entraron las ganas de viajar. Creo que siempre estuvieron en mí, pues crucé el Atlántico teniendo 6 años para vivir en otro país, otro continente, por 4 años. Creo que las oportunidades de viajes que tuve siendo pequeño me marcaron. Sería, por lo tanto, más bien una cuestión de cuándo empecé a viajar por mi cuenta.

    Realmente fue cuando empecé a arbitrar más seriamente el juego de cartas llamado Magic: The Gathering. Como la compañía que lo fabrica y los organizadores de torneos del mismo dedican presupuesto para compensar a los árbitros por su trabajo y también para ofrecer patrocinios con tal de mejorar la formación de los mismos, esto me permitió viajar mucho más. Empecé con patrocinios de viaje y hotel a un torneo en Baltimore, otro en ciudad de México, y luego me mudé a Europa nuevamente, donde las oportunidades de viajar son enormes, y hay muchos más torneos de Magic que en Centroamérica. Si no fuera por este juego, probablemente no habría viajado tanto como lo he hecho. Todos mi viajes a Asia y Suramérica han sido por torneos de Magic, por ejemplo.

    Ah, otro comentario, sobre lo que dices de San Blas. Yo conocí San Blas en el 2001, y me sorprendió lo bello que era. Desde entonces, es mi lugar favorito del país, aunque lo conozco más bien poco. Después de haber recorrido varios continentes, ahora me da un poco de dolor saber que hay tantas cosas bonitas en Panamá que nunca visité cuando las tenía a tiro de piedra. Me compré una Lonely Planet de Panamá para tener una referencia externa, y la verdad es que me daba envidia ver cómo un extranjero había llegado a conocer tantos rincones de mi país que yo nunca me plantée seriamente visitar, y que parecen ser maravillosos.

    Pero bueno, eso nos pasa mucho. Ahora que vivo en España, me faltan por visitar muchos de los lugares declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, pero me he planteado visitar cada uno de los que están en la lista.

    • Author
      Osvaldo 8 años ago

      Jamás hubiera pensado que un juego de cartas pusiera a viajar a la gente así como me lo cuentas, ¡sorprendente!

      Creeme si te digo que de Panamá conozco apenas la mitad, y eso que es un país chico si se le compara con otros de la región.

      Saludus y suerte 🙂

      • Carlos Ho D. 8 años ago

        Eso sí, hay que dedicarle bastante tiempo y hacer sacrificios para que ese juego de cartas luego te dé la posibilidad de viajar por todo el mundo. 😉

  5. Vanesa 8 años ago

    Yo tengo los viajes en la sangre. Mis papás son viajeros y desde que tengo uso de razón el conocer otros lugares ha sido parte de mi vida.

    • Author
      Osvaldo 8 años ago

      Demasiado afortunada haber empezado la vida viajando 😉

  6. Edgar 5 años ago

    Hola!

    yo voy a empezar un viaje en 2 meses (junio 2015) igual que tu, pues trato de leer lo que mas pueda de viajes, y pues tambien estoy queriendo iniciar un blog. y justo hoy que te leí estaba yo escribiendo un poco del inicio del gusto por viajar, es solo un extracto, y serás el primero en leerlo pues es borrador, pero también estaría bien escuchar tu opinion. Aquí de lo dejo:

    -YO hace más de 5 años (en tono de a ver qué me dice): “má! me voy a ir a dar rol con la bici por el mundo”
    -Respuesta irónica, desafiante y autoritaria al mismo tiempo: “Si te vas ya no regresas nunca a esta casa”
    -me quedo callado y sonrío.
    han pasado ya los años, con todo lo que eso implica en la vida; aventuras, desventuras, amores, desamores, pérdidas, ganancias y la irreparable pérdida de mi madre, que ha sido motivo de unión con mi padre y hermana.
    Debo expresar mi agradecimiento a mi Dios por todo lo anterior. Me considero bendecido y sería un error no agradecer por la vida que he llevado en esta tierra, por estar vivo y sano, por familia que me tocó, amigos, por el amor, el trabajo, por mi país.
    Perooo!!!
    -Sí!!!, existe un “pero”
    ¿Pero entonces qué?
    Pues todo bien, PERO esa semillita, esa inquietud, esa idea de ver al mundo más de cerca se quedó allí! Tal vez si le hubiera refutado la respuesta a mi mamá, la semilla saldría de mi la hubiera dejado escapar y no hubiera germinado. Pero no fue así.
    No quiero hacer el cuento largo, pero muchas veces, lo planee, me propuse a mí mismo, fechas, empezaba a escribir algo parecido a esto que leen, me veía viajando. Pero las cosas no sucedieron, y como nunca me ha gustado arrepentirme de nada, no voy a escribir las cosas que en su momento hicieron que no me moviera, porque todo pasa por algo y para mi ese algo es Dios.
    La diferencia de esos momentos y ahora, se resumen en una palabra: “decisión”
    ¿Por qué?
    Porque descubrí para mí que de eso se trata todo, de decidir. En mi historia reciente me ha costado entender esto cuando un viejo uruguayo que conocí hace unos meses en Oaxaca, al platicarle el dilema en el que me encuentroba de mantenerme en mi zona de confort o salir a la aventura en busca de un sueño, me dijo: “ es fácil, es tu decisión y cualquiera que tomes va a ser la correcta, porque fue tuya y de nadie más”. Sencillas palabras pero al mismo tiempo complejas que me las traje a casa sin querer y que finalmente hicieran que comprara yo mi boleto para el viaje de mi vida. Faltan dos meses, junio 2015 inicio de viaje sin fecha de regreso.

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