Viajes y Cosas Así

Los niños mendigos y la obligación de no darles dinero

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Estaba de paseo por el pueblo de Panajachel, en Guatemala, y luego de una larga caminata decido ir a almorzar. Escogí un restaurante cualquiera, y luego de haberme sentado llega una niña pidiéndome dinero, lo cual accedí a darle unas cuantas monedas.

No habían pasado ni 5 minutos cuando llegó otra horda de niños pidiendo lo mismo y de forma lastimosa. Otros, de forma más disimulada, me vendían sus artesanías. Era uno detrás del otro, como si hicieran fila para retirar efectivo de un cajero automático. Desafortunadamente tuve que decirles a todos que no.

Es difícil decirle no a un niño que pide limosna. Es normal sentir compasión hacia ellos, por lo que accedemos a sus peticiones bajo la esperanza de que usarán ese dinero para algo provechoso. Lo que muchos viajeros desconocen es que, tras bastidores, hay personas que utilizan a los chicos para sus propios intereses, con intenciones que la mayoría de las veces no son buenas.

No hay que ser genios para saber que un niño per se no irá a la calle en busca de plata, cuando debería de estar en la escuela estudiando o jugando con sus amiguitos en casa. Casi siempre hay alguien dándole indicaciones al chico de lo que tiene que hacer. La mayor parte del tiempo ese “alguien” suele ser un familiar, aunque existen casos de niños (y cada día van en aumento) que son usados por explotadores o incluso criminales. Independientemente de quien los manipule, el fin es el mismo: obtener dinero.

La razón principal por la que estas personas se aprovechan de los chicos es simple pero poderosa. Como seres humanos nos preocupamos por la seguridad de los niños, lo que nos lleva a darles dinero, a modo de hacerlos sentirse bien con nuestra ayuda.

En algún momento de tu vida habrás visto a mujeres sentadas en la acera mendigando, mientras cargan a un bebé de meses en sus brazos. Los niños, como te habrás dado cuenta, tienen ese imán de generar más dinero que un adulto.

Muchos de ellos (por no decir todos) cuando crezcan buscarán formas nada agradables de hacer plata, debido al tipo de ambiente en que han crecido. Es por eso que sugiero no darles nada a estos chicos, para que no se hagan la idea de hacer dinero fácil.

Cuando viajas y pasas un largo tiempo viviendo en un país o en una región en particular, aprendes más de la cultura local, e incluso de la forma en que los locales manejan el tema de la mendicidad.

La máxima cualidad que puede tener un ser humano es ayudar al prójimo, y muchas religiones del mundo lo predican desde la antigüedad. En países más religiosos, el acto de ayudar al mendigo es bien visto, aunque en otras regiones existen gobiernos que disponen de un capital para ayudar a los más necesitados, suprimiendo la necesidad de pedir limosna.

No es fácil lidiar con los mendigos y más cuando son niños, pero hay que saber decir que NO. Al no poner tu dinero a su disposición, es un punto en contra de aquellos individuos que viven a costa de los más débiles.

¿Opinas que se hace algún bien darle dinero a los mendigos o no?

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